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domingo, 11 de diciembre de 2011

LA DIFÍCIL ELECCIÓN

Ojos que no ven corazón que no siente es un dicho muy popular. Se trata de una postura emocional a veces inconsciente, y otras consciente, que adopta el ser humano ante situaciones difíciles o incómodas de la vida cotidiana. Pero la postura que personalmente cada uno de nosotros decidimos presentar ante una determinada adversidad está determinada por nuestra personalidad. En cuanto a las posturas cabe destacar dos muy extremas. Podemos intentar negar una realidad, como afirma la frase ojos que no ven corazón que no siente, o en contraposición podemos enfrentarnos a ella por muy difícil que nos parezca.
La postura de no querer ver se puede entender desde distintas perspectivas. Así como desde el punto de vista egoísta de aquellas personas que prefieren no aceptar las cosas, negándolas, para no tener que hacer frente a los problemas por el miedo a tener que enfrentarse a ellos. También podríamos destacar a aquellas personas que no tienen la suficiente fuerza interior como para ser capaces de aceptar el problema, y eso es porque, interiormente, nos seguimos negando a plantarle cara a las situaciones más difíciles de nuestra vida. Y es que, cuanto más nos empeñamos en no querer aceptar algo, más grande será la mentira en la cual viviremos.
Es cierto que muchas veces es más fácil ignorar la realidad del mundo exterior: gente muriendo de hambre, gente llorando, países enteros donde cada día miles de personas se ven obligadas a abandonar a sus familiares por el mero hecho de poder ayudarlos. Es cierto que muchas veces es más fácil y más placentero meternos dentro de nuestra propia caverna, tal y como así la definía el filósofo Platón. Siempre nos resulta más fácil a todos y cada uno de nosotros cegarnos para no ver todos los problemas que nos rodean y las dificultades a las que debemos hacer frente. Y es que, nadie dijo que vivir fuera fácil, y la vida sin situaciones difíciles no sería vida.
Este dicho popular, no se refiere al hecho de no ver físicamente como una persona invidente, sino al hecho de negarnos a ver psicológicamente. De modo que una persona invidente, también puede actuar negándose a ver una realidad difícil de aceptar. Nosotros percibimos la realidad con los ojos, y mediante nuestros sentimientos la modificamos, siendo este muchas veces un mecanismo propio para defendernos a nosotros mismos de aquellas cosas que nos puedan parecer difíciles de aceptar. Pero el hecho de afrontar la realidad, por muy difícil que este pueda parecernos, es el primer paso para comenzar a resolver un problema. Y, si de algo estoy totalmente segura es de que el negar un problema nunca hace que desaparezca, tan solo consigue paralizarlo momentáneamente en el tiempo para que aparezca posteriormente. Es el enfrentarnos a ellos lo que sin duda nos hace que seamos capaces de resolverlos.
Podemos elegir cegarnos ante los problemas, lo que no deja de ser una postura cobarde, ya que lo difícil es lo que Platón señalaba metafóricamente con romper las cadenas que nos atan dentro de nuestra caverna para conseguir salir al exterior y dejar de percibir el mundo de las sombras, es decir, nuestro propio mundo que captan nuestros órganos sensoriales y manipulan nuestros más profundos sentimientos. Pero, ¿qué pasaría si cada uno de nosotros alguna vez nos diésemos cuenta de que la realidad que nos rodea no es sino un sueño figurado por nosotros mismos que intenta obviar lo malo? Ahí cabe la cuestión de preguntarnos ¿queremos realmente llegar a conocer la realidad de la forma más objetiva posible, por tan difícil que pueda llegar a ser? Ahí está la difícil elección, en decidir si preferimos hacer como en este dicho popular o enfrentarnos a nuestros más profundos temores para llegar a conocer la verdad.

Déjate llevar y no cierres los ojos

Ojos que no ven… corazón que no siente. Esos ojos que no ven son los de aquellas tantas personas que no quieren ver, que no son capaces de aceptar la realidad, que les duele hasta pensarlo, que no quieren darse cuenta que esta pasando lo que no se podrían ni imaginar de no saberlo… y se refugian ahí para no sufrir, en la mentira, en la ceguera, en el no creer, ni siquiera lo piensan, con tal de que no les duela, para que el corazón no sienta que esta viviendo un engaño.

Me parece de cobardes no plantarle cara a los problemas, no levantarse después de una caída, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no ser capaz de ver lo que pasa a tu alrededor por no sufrir tú. Eso es lo que hacemos al taparnos los ojos. Somos egoístas con nosotros mismos y con los demás.

También puede pasar que realmente esa persona no se haya enterado de que ha ocurrido algo, que puede ser bueno o malo, pero de no saberlo no siente ni pena ni alegría, no siente nada. Es muy común hacerlo con los niños pequeños, ocultarle la enfermedad de algún familiar, la pérdida de alguien cercano, o cualquier otro tema importante que no es necesario que se enteren.

Pero con lo que más relaciono esa frase de, ojos que no ven, corazón que no siente, es con el tema del amor. Dicen que el amor ciega, pero también es verdad que no hay más ciego que el no quiere ver.

Es muy frecuente en parejas, en personas que se enamoran de otras… que pasen cosas que se oculten, que alguno de los dos engañe al otro, que haya alguien en medio, que cuando no estén juntos sean diferentes a cuando si lo están, que en realidad no quieran tanto como le muestran a esa persona.

Nos enamoramos de la persona equivocada, esa que tiene novio, de la imposible, por la diferencia de edad, de la que solo ves en verano y luego estas todo un invierno a miles de kilómetros, de aquella con la que ya pasó algo y no acabo muy bien, de la inapropiada… y que por mucho que sean tus amigos, y tengas confianza con ellos, no se lo puedes decir. Así estas afirmando esta frase, ellos no lo saben, no pueden sentir nada si se lo ocultan. Pero a ellos le pueden estar pasando lo mismo contigo. Por eso tienes que ser valiente, no dejar que los demás no vean algo que está en tus manos que vean o no, arriésgate, que el que no arriesga no gana, no dejes de hacer cosas porque luego te puedes arrepentir de no haberlas hecho cuando ya es demasiado tarde, déjate llevar y no cierres los ojos, olvídate de lo malo, aprende de los errores y repite lo que te hizo reír.

Hay que ser fuerte, y aceptar lo que este pasando o lo que estés viendo, porque así serás más sincero contigo mismo y con los demás, y las cosas guiadas por los sentimientos no suelen salir mal. Abre bien los ojos, deja que tu corazón actúe y actúa en consecuencia.

Lucía Guerrero Macías

LA IGNORANCIA ES SORDA

“Ojos que no ven, corazón que no siente”, un refrán que seguramente todos habremos escuchado alguna vez y con bastante razón, ya que si no conocemos un hecho o no percibimos un suceso, no podemos de ninguna manera cosechar ningún sentimiento hacia ese hecho o suceso. Pero, y si se nos ocurriese darle la vuelta al famoso dicho?. Obtendríamos lo siguiente: “Corazón que no siente, ojos que no ven”, y lo curioso es que tendría también un mensaje con mucha razón: si algo no llama nuestra atención o no nos produce ningún sentimiento, nos pasa desapercibido.

Se dan muchas situaciones en las que se aplica el primer refrán, cuando a alguien no le contamos toda la verdad para que no se sienta triste por ejemplo, es decir, cuando mentimos. Pero el refrán modificado también cobra vida en nuestro día a día. Con frecuencia escuchamos y vemos tragedias por medio de los telediarios, periódicos y radio, pero parece ser que hemos sido inmunizados, ya que lo único que hacemos es hacer un comentario diciendo la pena que sentimos al escuchar la mala noticia, porque… no es lo mismo verla que vivirla.

Cuando abrimos el periódico y miramos las esquelas, generalmente no nos produce ningún tipo de sentimiento, incluso podemos sentir indiferencia. Pero si echamos una ojeada detrás del trozo de papel donde está escrito el nombre del fallecido, podremos observar a una familia destrozada por la pena. Aunque, como antes he dicho, no es lo mismo verlo que vivirlo. Si nos ocurre la desgracia de que un familiar muere, seguramente nos encontraremos en la misma situación que la familia descrita anteriormente.

Entonces, ¿que refrán se adapta mejor a la realidad?. Los dos son muy parecidos en un papel, pero tienen significados muy diferentes. Si aplicamos los dos refranes a una mala noticia que ha ocurrido nos dicen lo siguiente:

-Con el primero al no tener conocimiento de que haya pasado , no nos produce ningún sentimiento.

-Con el segundo al sernos indiferente, no le daremos importancia, quizás nos entre por un oído y nos salga por el otro.

En conclusión, podríamos decir que los dos refranes tienen el mismo grado de razón, aunque ante un mismo hecho, nos darán diferentes resultados según al aplicarlos.

Pero, refiriéndonos al primer refrán, ¿podríamos decir que la ignorancia conduce a la felicidad?. Es un tema que daría mucho de que hablar, porque verdaderamente el no enterarnos de malas noticias nos evita sufrimiento y nos hace ganar felicidad, porque la ignorancia es sorda, pero ¿podría una persona ignorante ser verdaderamente feliz si no puede libremente escoger cuál es su camino hacia la felicidad?. Aún así, aunque estuviésemos viviendo en ignorancia y fuésemos mucho más felices, nos perderíamos muchas cosas preciosas que da la vida, y eso también sería muy triste. ¿Es verdaderamente feliz el pájaro enjaulado y bien cuidado que no conoce el mundo exterior?¿Y si lo conociese?

Entonces, no ver, no sentir algunas cosas en casos concretos puede que nos ayudase a ser más felices, pero no puede servir de pretexto para ser indiferente a la vida que siempre tiene su cara y su cruz.

¿De que depende lo que vemos y sentimos?

Quizás sea verdad ese refrán que dice “ojos que no ven corazón que no siente”, aunque normalmente este refrán lo apliquemos al amor, a los desengaños amorosos, y a la propia concepción de la realidad , esta vez querría aplicarlo al tercer mundo, como nosotros no estamos allí y no sentimos su sufrimiento creemos que enviando de vez en cuando un poco de ropa y de dinero todo se solucionara , pero la solución no es esa, la solución es que si somos todos iguales así tendría en todo , sí alguna gente dirá que el tercer mundo esta así por las guerras,¿ pero quién provoco esas guerras? Solo hay que echar la vista atrás y ver porque se provocaron esas guerras se provocaron por dinero, oro, diamantes… y todo por la avaricia del primer mundo, porque ahora me doy cuenta de que es verdad aquella frase que dice” que las guerras continuaran existiendo mientras que el color de la piel sea más importante que el de los ojos”.

Ya no solo se trata de este refrán, también podemos hablar de ojos que si ven y corazones que no quieren sentir, este hecho es real, no queremos ver lo que pasa a nuestro alrededor por simple hecho de que nos pueda hacer daño, por ejemplo una verdad te puede hacer daño pero pienso que una mentira te hará el doble de daño. Pretendes pasar por la vida sin hacer daño pero no se puede, aunque intentes evadirte de la realidad te harán y harás daño, te quedaran secuelas pero te levantaras y podrás aprender de tus errores.

Hemos hablado de no querer ver las cosas pero y si sí las quieres ver pero te tapan los ojos, hay personas en tu vida que te quieren tanto que intenta protegerte de la realidad , que no te dejan cometer tus propios errores y que quieren que sigas sus normas y maneras de pensar. Pero eso no es bueno para crecer tienes que caer , tomar tus propias decisiones , y ver tu realidad , sí la gente te podrá querer mucho, pero lo único que hacen es que tu dependas siempre de alguien para todo y si esa persona falta sentirás que ya no eres nadie y que hacer nada .

En definitiva creo que el hombre no quiere ver la verdad , prefiere su realidad inventada

Refranes dentro de refranes, y cavernas.

Dice el refrán que ojos que no ven corazón que no siente, es decir, una reacción en nuestro corazón, que nos hace tener sentimientos nuevos posteriores a un determinado hecho, si dicho hecho no lo vemos, no tenemos constancia del mismo, no provocaría dicha reacción en nuestro corazón. Pero, ¿hasta que punto este refrán es cierto? Según este refrán, lo que vemos; lo sentimos, lo que vemos nos provoca una reacción, y aun así hay gente que permanece indiferente ante las desgracias ajenas. Entonces, para que este refrán sea verdad, lo primero que hay que tener es corazón. Aunque dicho argumento se puede sacar del refrán, creo que el dicho va en otra dirección. Para analizar el refrán, partiremos de que la gente tiene corazón. Concretando, lo que me viene a la cabeza, es una situación de hacerle daño a alguien, y que el hecho de que la persona afectada no se de cuenta, hace que dicha persona no se vea afectada. Creo que en este caso, el daño esta hecho y el final será el mismo, independientemente de que el hecho en cuestión haya sido escondido o no. Porque el que hace, puede que no lo vean, puede engañar, puede engañar a todos, pero nunca podrá engañarse a si mismo. La conciencia pesa (partimos de personas que son personas) y al final, el resultado será el mismo. Tampoco creo que este dicho funcione como excusa para justificar cualquier daño, que se haga a escondidas.

Démosle otro sentido al refrán, intercambiando sus partes y obteniendo un nuevo refrán “Corazón que no siente, ojos que no ven”, aquí veo más fácilmente la veracidad, ya que probablemente si no eres capaz de sentir nada por algo o por alguien será por que no la ves, porque no te habrás percatado ni siquiera de su existencia.

El refrán está lleno de posibles interpretaciones, y también me acuerdo de la caverna de Platón y de la importancia de abrir los ojos ante la realidad por mucho que los sentimientos que nos provoque esta, sean sentimientos que no nos gusten y los rehuyamos. Desde la lejanía todo se suaviza, acercándonos a las realidades podremos sentirlas e involucrarnos en ellas.

Como conclusión, opino que el refrán original, tiene muchísimas interpretaciones y significados, algunos de ellos me parecen ciertos y otros no tanto. Veo más claro el refrán intercambiando sus partes, “Corazón que no siente, ojos que no ven”, y destaco la importancia de ir por la vida con los ojos bien abiertos.

SIENTE: SI QUIERES, PUEDES.


¿Es necesario ver para sentir? ¿Y lo es del mismo modo sentir para ver o querer ver?
Ver para sentir es un enunciado que podemos aplicar a distintos aspectos de la vida, en los cuales en algunos se verifica y en otros no, dependiendo tanto de la situación, como de la persona y de los sentimientos que puedan aflorar.
 Poniendo el ejemplo clásico de los desastres del tercer mundo, es cierto que existen personas a las que les son indiferentes los problemas de los demás, no sienten en absoluto por los males ajenos. Pero no por esas personas imperturbables debemos generalizar para dar por cierto tan fácilmente ese razonamiento, pues sí que existen muchas otras almas damnificadas por las calamidades de los demás. Pero, si los que dicen sí sentir, realmente sienten, deberían estar dispuestos a hacer todo lo posible por cambiar esas realidades, porque un sentimiento es algo muy fuerte que se construye poco a poco y no nace ni se evapora de la noche a la mañana, al cual tenemos que escuchar y saber qué quiere transmitirnos, cómo debemos actuar. Un sentimiento es algo permanente que, si la situación que lo provoca hace que sea positivo, gusta que te acompañe en tu vida, pero, si lo hace negativo, lo que se suele intentar es un constante cambio para transformar todo aquello que te hace sentir de ese modo. Y sí que hay gente que se deja su propia vida para cambiar esas realidades, pero esas personas no conforman ni un tercio de las que dicen que sus corazones sienten a pesar de no ver las desgracias de aquellos países.
Entonces llegamos a la conclusión de que sí que es en parte cierto que, ojos que no ven una realidad que les pueda afectar directamente, corazón que no siente algo tan fuerte como para actuar en consecuencia. Y muchas veces nos excusamos diciendo que es imposible para nosotros actuar, cuando bien sabemos que no hay nada imposible en esta vida, y que, si realmente nos marcamos un objetivo, aunque tengamos que cruzar muchas dificultades y superar miles de obstáculos, finalmente lo alcanzamos, y la recompensa que obtenemos es grandiosa como consecuencia de todo el trabajo realizado. ¿Qué es entonces lo que sucede?  ¿Por qué no damos ese paso? Lo que ocurre es que no estamos en absoluto seguros de que realmente vaya a merecer la pena dejarse cada inspiración y expiración de algún momento de nuestras vidas en la vida de otras personas, porque muchas veces en lo que pensamos es únicamente en nosotros mismos. Nos consideramos el centro de nuestro universo cuando realmente deberíamos plantearnos si en ese centro queremos estar nosotros solos, o deberíamos compartirlo con toda la humanidad. Con compartir no me refiero solo a las riquezas y buenos momentos, sino también a los momentos difíciles de carencia, necesidad y  supervivencia.
Así pues es cierto que hay ojos que no ven y corazones que, por lo tanto, no sienten, pero, en contraposición, encontramos también ojos que no ven y corazones que sí que sienten. Son esos los corazones que esperanzan la persistencia de la humanidad como clase, como un conjunto con un objetivo común, vivir para ser feliz.
También es cierto que, corazón que no siente, ojos que no ven u ojos que no quieren ver. Tenemos el ejemplo de un hijo que pierde el sentimiento de cariño hacia sus padres por caer en la droga. Cambia continuamente de estado de humor y poco a poco se va volviendo incapaz de elaborar un pensamiento coherente por sí mismo, y no se da cuenta, o no quiere darse cuenta de todo el daño que hace a sus familiares con esto. Ahí tenemos el caso de un corazón ya insensible por la razón que sea, que no permite a los ojos ver más allá de la superficialidad. Cuando ya es el corazón el que se rinde, ni mucho menos queda la esperanza de que sean los ojos los que den el aviso. Cuando es el corazón el que está vencido, no hay ni tacto, ni ojos, ni oídos capaces de sentir. El corazón es el regente de los sentimientos y nulas son las esperanzas cuando es este el que capitula.
Afirmar que tienes sentimientos es un gran compromiso. Es atarse a un destino, a una serie de personas, ser capaz de mover montañas por ellos si los sentimientos son positivos, y si son negativos, mejor no plantearse nada. Es preferible sentir indiferencia a tener sensaciones insanas.
Todos aquellos que sentimos positivamente hacia lo que sea, o hacia la persona que sea, bien sabemos que es un regalo de la vida la capacidad de compartir momentos, abrazos y sonrisas y saber que, en el instante en que tú pidas que muevan una piedra por ti, esas personas van a mover montañas enteras. La pena es que eso la mayoría solo lo hagamos por las personas a las que vemos y queremos y no por todas aquellas que están viviendo injusticias y se conformarían con que cada uno de nosotros diéramos un empujoncito, para que, juntando todos los empujones de todas las personas, desplazáramos esa montaña que tan poco nos cuesta a nosotros y tanto les cuesta a ellos.
Para finalizar os animo a que sintáis sin miedo a nada, vean vuestros ojos, o no vean, porque sentir no es algo malo, es algo natural. Dejad que vuestro corazón atraviese las fronteras que necesite, y no seáis vosotros mismos los que construyáis las murallas que le impiden avanzar hacia el gran y más importante corazón, el corazón de la humanidad. 

SIMPLEMENTE ABRE LOS OJOS

Para mi la mayoría de las personas tienen que ver las cosas para sentirlas. Casi todas las personas parecen que van con una venda que les impiden ver la realidad. Podemos saber que cada día muchos niños se mueren de hambre, pero sin verlo casi ni nos afecta la noticia. Y así con la mayoría de las tristes historias de la realidad en que vivimos. Somos como esos presos que se hallaban en la caverna de Platón que aceptan solo lo que ven y no quieren darse cuenta de nada más. Viven en su pequeño mundo de ignorancia. Aunque el refrán de “ojos que no ven corazón que no siente” lo solemos utilizamos cuando hacemos algo a las espaldas de alguien para que no sufra, también se puede ver de este modo. Deberíamos quitarnos la venda, aun sabiendo que nos va a hacer daño al corazón. Porque no veamos lo que ocurre a nuestro alredor no quiere decir que no suceda, así que tenemos que pasar el mal trago de quitarnos la venda para sentir lo que les ocurre a las personas de nuestro mundo e intentar hacer algo para arreglarlo. Podemos pasarnos la vida viviendo una felicidad basada en la ignorancia, viviendo en una burbuja protectora que nos aísle de la realidad, o podemos intentar hacer algo por arreglarlo, aunque nos cueste y sea una tarea difícil, sobre todo si solo colabora una pequeña parte de la sociedad. La mayoría prefiere un camino sencillo y fácil en el que cuanto menos se sufra mejor, aunque haya otros que lo pasen realmente mal. En mi opinión debemos ver las cosas para sentirlas, vivirlas como experiencias propias, por que si no lo vemos o vivimos no creo que nos lleguen a afectar ni que las sintamos. Opino que todos deberíamos ver la realidad que hay a nuestro alrededor y a partir de hay hacer lo que se crea correcto. Aunque para cambiar el mundo en el que vivimos no basta con que uno quiera arreglarlo, debe ser cosa de todos, lo malo es que no todos pensamos igual, sin embargo el no pensar igual es lo bonito de la vida. Pero aunque sea algo muy difícil no es una tarea imposible. Ese refrán tiene también un lado bueno. Por ejemplo si va a ser más feliz alguna persona querida tuya si le ocultas parte de la verdad para que no sufra, no creo que este mal hacer esto. Puede que sea mejor que sepa la verdad, pero no quieres que sufra, se enfade, o lo pase mal con ello.

En mi opinión debemos ser como aquel preso de la caverna de Platón que se escapa y logra ver la realidad, es decir, abrir los ojos aunque nos duela la verdad para intentar arreglarlo o actuar en consecuencia de lo visto. Aunque puedes ser más feliz sin conocer la realidad, pero no por ello desaparecerá.


El Dilema: ¿Qué es primero la percepción o el sentimiento?

Cuantas veces hemos oído a multitud de personas decir que “ojos que no ven, corazón que no siente”.  El ver es a sentir como el ver a mirar, el oír a escuchar, el huevo a la gallina. ¿Qué es primero ver o sentir? Todos sabemos que percibimos a través de los cinco sentidos, y cuando tenemos delante un estímulo se inicia una sucesión de procesos y reacciones en el cuerpo que nos terminan provocando un abanico de sensaciones y emociones infinitas que cada persona vive de manera muy diversa, reaccionando de manera positiva o negativa ante el mismo.   
                Los medios de comunicación nos transmiten cada día multitud de información que somos incapaces de procesar, con más noticias malas que buenas, sobre las miserias que asolan nuestro mundo, desastres naturales como terremotos, erupciones volcánicas, tsunamis…, desastres provocados por el hombre como las dichosas guerras que nos acompañan a la hora de la comida en países lejanos que muchas veces nos cuesta situar en el mapa del mundo, crímenes, robos, violencia de género, etc. Pero todo esto, a pesar de ser tan dramático, nos toca tan de lejos que no nos planteamos que alguna vez nos podríamos ver inmersos en algunas de estas situaciones.
                Siempre he oído decir a mis padres que la vida tiene una doble vertiente, que el color de las cosas es distinto dependiendo del prisma con el que miremos, que el vaso de agua se puede ver medio lleno o medio vacío. Todo depende de nuestra actitud para afrontar las cosas. Realmente el ver las cosas sin sentirlas puede ser una forma de protegerse de las desgracias con las que uno camina cada día. Por ejemplo, un médico se enfrenta cada día a la enfermedad, y aunque sabe que la enfermedad es a la salud como el ver a sentir, tiene que enfrentarse a casos tan dramáticos como es la enfermedad terminal de un niño, el sufrimiento de unos padres desolados, y por ello, es necesario para enfrentarse cada día a problemas tan terribles como éstos, formarse una coraza que nos proteja y de alguna manera nos haga que seamos un poco menos sensibles a tanta desgracia. Es un sufrimiento irreversible que no podemos evitar, solamente en el mejor de los casos podemos aliviar o paliar. Por otro lado, las desgracias provocadas por el hombre sí que son evitables y ahí sí podemos actuar para evitarlas, o en el caso de las desgracias naturales, aunque no podemos evitarlas sí podemos actuar para ayudar a los damnificados con la esperanza de que en algunos casos habremos salvado vidas, o habremos evitado males mayores.
                Con ésto quiero decir que aunque percibimos por los sentidos que todos conocemos, hay un sexto sentido, quizás el más importante y decisivo, que es el de la voluntad y actitud ante la vida, que pondría a un mismo nivel el ver y el sentir, ya que sería indiferente que es lo primero:  ¿ver o sentir? , ¿sentir o ver?. No hay más insensible que el que no quiere ver, ni más ciego que el que no quiere sentir y nada más incapacitante que el miedo a actuar.

SIENTE LO QUE SIENTAS

Sentir y ver, pensemos un poco. Son dos verbos que están relacionados en la mayor parte de nuestras acciones.

Cuando nosotros vemos, sentimos, veamos lo que veamos aflora un sentimiento en nosotros (alegría, pena, esperanza…). Unas veces mas que otras, está claro, pero ¿No crees que si existe alguien que no siente cualquier sentimiento, por menor que sea, es un ‘’problema’’? Problema, en el aspecto de que si alguien lo único que se le pasa por la cabeza es la indiferencia, ¿Es bueno? ¿Es bueno tener cerca de una persona que no siente nada cuando ve una acción de tristeza o alegría?

Nos encontramos en una sociedad en la que una inmensa cantidad de jóvenes que no respetan a personas mayores, mendigos, personas con discapacidades, aspectos físicos, etc. ¿Deberíamos preocuparnos por estos comportamientos? Mi respuesta es sí, si los sentimientos que sienten estas personas hacia las nombradas, es de repugnancia y para ellos son como objetos ¿Qué pasará cuando sean adultos? La sociedad necesita más sensibilidad de la existente.

Ver, es sentir, pero ¿No ver es, no sentir? ¿Ojos que no ven corazón que no siente?

¿Crees que una persona ciega no siente? Con los ojos se ve, con el corazón se siente. Si es verdad que a veces es mejor no ver para sentir un sentimiento no deseado y que no pueda llegar a hacer el daño que pueda causar, puesto que viendo se pueden interpretar las cosas de muchas maneras pero intenta sentir sin ver ¿Notas algo diferente?

Incluso creo que, en determinados momentos, podríamos llegar a sentir con mayor fuerza sin ver, por aquello de no guiarnos por lo superficial.

Así que, partiendo del refrán ‘’Ojos que no ven corazón que no siente’’, intentemos sentir lo que de verdad necesitamos o debemos sentir, muestra los sentimientos y no escondas lo que puede algún día hacerte explotar, veas o no veas.

“ Cuando quieres ver, el corazón siente”.

El refrán “ojos que no ven, corazón que no siente” es un refrán que todos conocemos, y que alguna vez hemos experimentado, o no.
Yo desde mi punto de vista pienso que está equivocado, pero por una sencillísima razón, los ojos y el corazón son dos cosas muy distintas, polos opuestos, pero que por algún extraño motivo se complementan. Esto quiere decir que necesitamos los ojos en cierta medida para sentir, pero…
¿Siempre hay que ver para sentir? Aquí está el porque de lo que yo pienso:
El refrán que todos conocemos no es del todo acertado porque no siempre hay que ver para sentir, cuando alguien que tu conoces está sufriendo, pero se encuentra lejos, no hace falta que veas como sufre, con sólo saberlo ya sientes  angustia, opresión en el pecho, te falta el aliento…  estás sintiendo, pero sin ver.
Un ejemplo muy sencillo que confirma el refrán son las noticias, cuando tú ves una noticia sobre el calentamiento global, o sobre las guerras, sientes. También sientes cuando lees un texto emotivo, o simplemente estás mirando un paisaje bonito y que transmite serenidad.
Para mi sería más correcto “cuando quieres ver, el corazón siente” muchas de las veces nos evadimos de la realidad, la dejamos pasar delante nuestra como si no nos importara, y solamente porque echar un vistazo a esa realidad, puede provocar sentimientos indeseados, que no queremos vivir, sentimientos desagradables…
En mi opinión pienso que un corazón siente en todo momento, siempre tendremos recuerdos que nos provocan felicidad, tristeza, deseo, anhelo… Siempre tendremos algo en nosotros que no se podrá explicar de ninguna forma, pero que no necesitaremos ver para poder sentir.
Cada cosa que hagamos va acompañada de un sentimiento, cada cosa, porque estamos hechos así, con sentimientos y yo digo que, nada ni siquiera el ver o el no ver puede retener el  sentir.

OJOS QUE NO VEN, IMAGINACIÓN QUE TE TRAICIONA


Ojos que no ven, imaginación que te traiciona:

¿Acaso el corazón necesita ojos para sentir…?
Partiendo de la frase “ojos que no ven, corazón que no siente” podemos sacar como resumen que si no ves algo o no te enteras de algo no sufres por ello, es decir, tu corazón no siente nada de lo que pasa, porque simplemente lo desconoce.

Hay veces que es mejor no decir toda la verdad a alguien ya que de esa manera le evitaremos un posible sufrimiento que tal vez no sea necesario. Pero hay otras veces que por cobardía o egoísmo hay cosas que preferimos no ver para no lamentarnos por ello: el hambre en el mundo, las injusticias sociales, un engaño amoroso… Sea cual sea el caso, lo cierto es que “ojos que no ven, corazón que no siente”.

En contraposición un poco a esto, muchas veces, centrándome en el tema del amor o los celos, cuando no vemos algo nuestra imaginación comienza a funcionar y a maquinar suposiciones de lo que a lo mejor puede estar pasando en ese momento, y hay que admitir que la mayoría de veces que se pone en marcha nuestra imaginación es para mostrarnos una realidad equivocada y negativa. Por eso yo he elegido este título, porque creo que ojos que no ven en ocasiones puedes hacer que nuestro corazón sienta un dolor inexistente por culpa de nuestra imaginación.

            Ahora bien, ¿y si el refrán no se refiriera a los ojos de la cara, sino a los del corazón propio? Las cosas cambiarían bastante ya que los ojos del corazón son lo más puros y a la vez los más ciegos, a veces los sentimientos que experimentamos hacia una persona pueden hacernos cambiar los ojos de nuestro corazón y eso modifica la visión hacia un objeto o una persona. Un claro ejemplo es cuando tu sientes un amor grande por una persona y no quieres ver, con los ojos del corazón, las cosas malas que puede estarte haciendo a la espalda o las imperfecciones físicas que tenga porque tu corazón ya las ha convertido en fallos perfectos. Es por eso que la gente de fuera puede ver con distintos ojos un objeto o a una persona que tú puedes tener un concepto completamente distinto debido a que lo miras con los ojos del corazón.

            Vivir bajo esta frase es como vivir engañado, ya leyendo entre líneas se te está ocultando una realidad que tienes derecho a ver y a conocer, y que dolerá el doble si llega hasta tus oídos por otras personas pasado un tiempo.  Por eso es mejor ver y que duela a oír y que mate.

Mª del Mar Olmedo Reinoso.

Razón y emoción, amigas o enemigas


¿Es posible conciliar la razón y la emoción? Según el refrán popular "ojos que no ven, corazón que no siente", esta pregunta se contestaría fácilmente con un sí, pero ¿pueden estar la razón y la emoción separadas? ¿Te puede la razón dictar una cosa y sin embargo la emoción otra totalmente diferente? Toda conducta se relaciona otra, sentir influye en el pensar y pensar influye en el sentir. Ante un acontecimiento, nos emocionamos antes de tener pensamientos. Como dijo Pascal, el corazón tiene razones que la razón desconoce: sentimos lo que no queremos sentir y sentimos lo que aseguramos no sentir. Por ejemplo cuando te gusta alguien que no te conviene porque te ha hecho daño o porque tiene formas distintas de ver la vida a como la ves tú, tu corazón confía plenamente en que el amor puede hacer lo imposible para disfrutar de ese hermoso sentimiento que nos hace  felices, pero por otra parte la razón nos dice que esa persona no nos conviene y que no nos va a hacer felices.  Muchas veces aunque nos digan o nosotros mismos sabemos que una cosa no va a salir bien o que deberíamos hacer otra, hasta que nosotros mismos no  chocamos con la realidad no somos realmente cocientes de que ese hecho es verdadero, es decir, si no lo veo no lo creo. Pero…¿La razón y la emoción van de la mano? Las emociones influyen decisivamente en nuestras decisiones, cuando nosotros creemos y pensamos en algo por mucho que nuestra razón nos diga que es malo o que no nos conviene, siempre nuestra decisión se ve influida por las emociones. ¿pero que es la razón? La razón es lo que esta correcto hacer, las normas, es algo frío, engañoso, real, humano, espontáneo, honesto, ¿y las emociones? Son los sentimientos, es algo subjetivo, lo que pensamos y lo que nos dicta el corazón, siempre oscilante entre el placer y el dolor, cumplen la función de alertar sobre las circunstancias y mueven a buscar las cosas buenas y evitar las malas. La razón y la emoción son mundos paralelos que normalmente uno depende del otro y otro depende de aquel, los pensamientos  de uno se ven influidos por los del otro,  hay veces que si se tocan pero en cambio hay otras que no llegan a hacerlo, van independientes. ¿podría existir la razón sin la emoción? Según Jean Bedel las decisiones tomadas puramente por intuición son más acertadas que las tomadas tras un breve momento de reflexión pero según otro economista la Razón permite analizar una situación y todas sus posibles opciones hasta el más mínimo detalle, pero que es la emoción quien toma la decisión. El ser puramente racional se quedaría ahí parado sin capacidad para reaccionar. La razón sin emoción no sirve de nada. Cuando hay que tomar una decisión rápida lo mejor es dejarse llevar por la intuición y por el instinto siendo consciente de que  nuestro instinto  en gran parte esta dictado por la emoción.
En conclusión es difícil saber si la afirmación que nos plantea esta disertación podría ser válida para todas las situaciones, ya que puede ser en una situación correcta pero en cambio en otras circunstancias no lo sea. Para cada situación la respuesta puede ser una concreta o puede haber miles.