domingo, 17 de junio de 2012
domingo, 29 de abril de 2012
TECNOLOGÍA, UN PLACER PARA UNOS POCOS
domingo, 11 de diciembre de 2011
LA IGNORANCIA ES SORDA
“Ojos que no ven, corazón que no siente”, un refrán que seguramente todos habremos escuchado alguna vez y con bastante razón, ya que si no conocemos un hecho o no percibimos un suceso, no podemos de ninguna manera cosechar ningún sentimiento hacia ese hecho o suceso. Pero, y si se nos ocurriese darle la vuelta al famoso dicho?. Obtendríamos lo siguiente: “Corazón que no siente, ojos que no ven”, y lo curioso es que tendría también un mensaje con mucha razón: si algo no llama nuestra atención o no nos produce ningún sentimiento, nos pasa desapercibido.
Se dan muchas situaciones en las que se aplica el primer refrán, cuando a alguien no le contamos toda la verdad para que no se sienta triste por ejemplo, es decir, cuando mentimos. Pero el refrán modificado también cobra vida en nuestro día a día. Con frecuencia escuchamos y vemos tragedias por medio de los telediarios, periódicos y radio, pero parece ser que hemos sido inmunizados, ya que lo único que hacemos es hacer un comentario diciendo la pena que sentimos al escuchar la mala noticia, porque… no es lo mismo verla que vivirla.
Cuando abrimos el periódico y miramos las esquelas, generalmente no nos produce ningún tipo de sentimiento, incluso podemos sentir indiferencia. Pero si echamos una ojeada detrás del trozo de papel donde está escrito el nombre del fallecido, podremos observar a una familia destrozada por la pena. Aunque, como antes he dicho, no es lo mismo verlo que vivirlo. Si nos ocurre la desgracia de que un familiar muere, seguramente nos encontraremos en la misma situación que la familia descrita anteriormente.
Entonces, ¿que refrán se adapta mejor a la realidad?. Los dos son muy parecidos en un papel, pero tienen significados muy diferentes. Si aplicamos los dos refranes a una mala noticia que ha ocurrido nos dicen lo siguiente:
-Con el primero al no tener conocimiento de que haya pasado , no nos produce ningún sentimiento.
-Con el segundo al sernos indiferente, no le daremos importancia, quizás nos entre por un oído y nos salga por el otro.
En conclusión, podríamos decir que los dos refranes tienen el mismo grado de razón, aunque ante un mismo hecho, nos darán diferentes resultados según al aplicarlos.
Pero, refiriéndonos al primer refrán, ¿podríamos decir que la ignorancia conduce a la felicidad?. Es un tema que daría mucho de que hablar, porque verdaderamente el no enterarnos de malas noticias nos evita sufrimiento y nos hace ganar felicidad, porque la ignorancia es sorda, pero ¿podría una persona ignorante ser verdaderamente feliz si no puede libremente escoger cuál es su camino hacia la felicidad?. Aún así, aunque estuviésemos viviendo en ignorancia y fuésemos mucho más felices, nos perderíamos muchas cosas preciosas que da la vida, y eso también sería muy triste. ¿Es verdaderamente feliz el pájaro enjaulado y bien cuidado que no conoce el mundo exterior?¿Y si lo conociese?
Entonces, no ver, no sentir algunas cosas en casos concretos puede que nos ayudase a ser más felices, pero no puede servir de pretexto para ser indiferente a la vida que siempre tiene su cara y su cruz.
domingo, 13 de noviembre de 2011
LA VIDA ES UNA MUERTE SEGURA
¿Qué es la muerte? La muerte es científicamente hablando, la cesación o término de la vida, pero ¿es simplemente eso?,¿es así como la concibe todo el mundo?.La mayoría de las personas piensan que es la muerte es algo inherente a la vida. Eso es cierto desde el punto de vista científico, pero ¿y filosóficamente hablando?
No todos ven desde el mismo punto de vista subjetivo lo que es la muerte. Se puede contemplar desde muchos ángulos y la religión es uno de ellos. En la mayoría de las religiones no se ve la muerte como una desgracia, sino como un paso que hace estar más cerca de Dios. Desde este punto de vista se contempla al ser humano como un ser finito, que muere. En contraposición, el único ser infinito es Dios. Esto enlaza con el concepto de contingencia, que explica que nuestra razón de ser no depende de nosotros al ser seres creados, es decir que el ser humano puede existir o no, pero en cambio Dios no puede no existir, siendo un ser necesario.
Sin embargo tener conciencia de la muerte es diferente de aceptarla. Ya nuestros primeros antepasados daban culto a los muertos, dando esto a entender que se empezó a aceptar la muerte como algo más que la simple cesión de la vida. Este contexto podría haber dado origen a las primeras religiones, donde la muerte cobra un importante papel al tratarse de algo desconocido para el hombre, algo que se trataba de explicar mediante cosas mágicas, mitos y conceptos sobrenaturales. Hoy en día, las religiones no son tan arcaicas, pero uno de sus puntos con más importancia sigue siendo el de explicar lo que ocurre después de la muerte, que cuando llega, la vida no se acaba, que continua en algún otro sitio, pero de forma diferente.
Pero el concepto de muerte no solo está presente en los seres humanos. La mayor parte de los animales no le dan importancia a la muerte, cuando ocurre ha ocurrido sin más, aunque algunas especies, como los elefantes, sin llegar a concebirla tal como lo hacemos nosotros, tienen una actitud más social. Cuando uno de los miembros de la manada resulta herido, el resto le acompaña hasta que le llega su fin.
En la filosofía de Platón se han basado algunos de los conceptos de la religión cristiana.. El dualismo platónico, ha servido para hablar de la idea del cuerpo como una cárcel del alma, como un revestimiento accidental e indeseable del espíritu. A la hora de la muerte el alma perdura Todo esta importancia a la muerte por parte de la religión da lugar incluso a días de festividad en memoria de los que ya han muerto (el Día de Todos los Santos).
Hoy en día la sociedad occidental “endulza” la muerte y todo lo relacionado con el envejecimiento. La sociedad occidental oculta el dolor y la muerte frente a otras zonas como África, donde la muerte se contempla como un proceso natural, un eslabón más de la naturaleza, del ciclo de la vida.
Pero la muerte no sufre el mismo efecto si se produce en un hombre de avanzada edad que si se produce en uno joven. La muerte es algo natural dentro del ciclo de la vida, pero se convierte en algo extraño o incluso irracional si acontece cuando no debería suceder (niños, adolescentes ,etc.)
En conclusión, la muerte es algo ineludible, por lo que parafraseando a Sabater deberíamos preocuparnos por la “Vida Eterna” dado que la vida es una muerte segura, aunque ello no nos puede conducir a desaprovechar vivir nuestro presente.