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domingo, 17 de junio de 2012


JUSTICIA PARA UNOS, INJUSTICIA PARA OTROS

            El artículo 20 del Código Penal habla sobre las situaciones en las que puede existir una eximición de los cargos cometidos debido a las condiciones en las que se encontraba el sujeto que desarrolló los actos penales. Por ejemplo, si una persona mató a otra y estaba bajo los efectos de una droga o el alcohol, la pena que se le impone puede verse reducida o incluso desaparecer, pero ¿es esto justo para la persona sobre la que se han cometido los actos?¿ no recae sobre el acusado la responsabilidad de no perder el control sobre su persona debido a la ingestión de ciertas sustancias?.

            Lo que está claro es que si una persona, llamémosla X, mata a otra aún estando bajo los efectos de cualquier sustancia, siempre va a ser culpable. Pero el dilema recae en si es justo o no que su pena se vea rebajada por el hecho de no poseer control completo de su persona.

            Podríamos decir que si en el momento en que ha cometido el acto no podía saber lo que hacía, obviamente no puede recaer sobre X toda la responsabilidad, es decir, no podemos echarle la culpa. Claro que por otro lado debemos de contemplar que ese delito se ha cometido porque X ha tomado ciertas sustancias que no debería haber tomado, y en el momento de la ingesta, estaba en pleno uso de sus facultades, por lo que se podría decir que X es culpable porque aunque no quisiera realizar el delito, se produjo por un irresponsabilidad que cometió.

            Estas reflexiones son para un caso específico de eximición, ¿pero y si ocurriera que el delito que ha cometido X fue debido a que sufre de una alteración psíquica y no tiene uso de razón?. Bueno, en este caso alo mejor se podría asumir la eximición sin ninguna objeción, porque X no sabe lo que hace.

            Otro caso interesante a debatir sería si X comete un delito, por ejemplo robar, pero lo hace por necesidad.¿ Sería entonces culpable X?. Tenemos que pensar que X a robado por necesidad, se veía obligado porque temía por su integridad. Si ocurre así, podemos pensar que aunque sea culpable, se le podría eximir. Pero también puede ocurrir que la persona que ha sufrido el robo se haya visto afectada por la acción de X. ¿Qué haríamos entonces?¿Condenaríamos a X por haber hecho que la otra persona haya sufrido daños, o dejaríamos que saliera indemne y la víctima tendría que aguantarse?

            En todos estos casos es difícil decidir la condena y el resultado del juicio, al igual que en muchos otros, como por ejemplo si X mata a otra persona pero lo hace mientras está cumpliendo un deber.¿ Podríamos entonces imponerle una condena?. Tendríamos que estudiar como ocurrieron los hechos, porqué se vio obligado a realizar esa acción, que hizo la persona que X mató para que lo matase, etc.

                        En conclusión, podemos decir que en todos estos casos en los que es posible una eximición , es difícil decidir la condena y la eximición, porque hay que contemplar todos los aspectos del crimen, la situación en la que fue cometido y el modo en que se hizo.

domingo, 29 de abril de 2012

TECNOLOGÍA, UN PLACER PARA UNOS POCOS


                        TECNOLOGÍA, UN PLACER PARA UNOS POCOS


            Cada vez la tecnología está más avanzada. Año tras año los científicos y los investigadores nos sorprenden con nuevos avances que permitirán hacernos la vida más fácil y mejorar la calidad de esta. Pero, ¿solo nos aporta beneficios, o la implantación de nuevas tecnologías trae también consigo una serie de aspectos que harán que salgamos mal parados?. Existe una gran polémica alrededor de este asunto. Si preguntáramos a la gente sobre si el desarrollo de la tecnología es bueno o malo, la mayoría respondería de primeras que es bueno, indispensable, pero si se parasen a pensar y reflexionaran sobre el asunto, seguro que encontrarían defectos a estos avances.

            La tecnología se define como el conjunto de teorías y de técnicas que permiten el aprovechamiento práctico del conocimiento científico. Esta definición afirma que la tecnología es práctica. Si hacemos caso a esto, no podríamos decir que la tecnología fuese algo perjudicial, y es verdad que puede que resulte siempre práctica, pero no para todos.

            Normalmente no todo el mundo se beneficia de los avances tecnológicos, sobre todo en el momento en el que se implantan. Cuando un nuevo avance aparece, solo disfrutan de él unos pocos, sea quien sea quien lo haya desarrollado. Ejemplos de este caso se suceden a lo largo de toda la historia. Cuando apareció la rueda, por ejemplo, no todo el mundo disponía de ella, solo algunos privilegiados. Los que no tenían la suerte de gozar de este adelanto, tenían que conformarse con las tecnologías de transporte que se habían implantado hacía tiempo. Con el paso de los años, todo el mundo pudo tener ruedas para transportarse, pero no cuando esta surgió, y aún así, seguro que todavía hay gente que no puede usarla. Podemos pensar en un ejemplo más actual, como la tecnología táctil. Cuando los primeros dispositivos táctiles aparecieron, aquel que tenía uno, era la envidia de todo el mundo, sin embargo en este momento, casi todos tienen un móvil táctil y nadie presume de eso. Pero esto ocurre solo en los países desarrollados. Los países del tercer mundo y la mayoría de su población, todavía tendrá que esperar mucho tiempo para poder disfrutar de este avance tecnológico.

            Apoyando esta idea de que la tecnología no está al alcance de todos, podríamos afirmar que aunque sea buena, su reparto no es equitativo. Alfonso Gago dice que son los débiles quienes crean la tecnología, porque al tener más necesidades, agudizan el ingenio. En cambio, son los poderosos quienes acaban poseyéndola, por la necesidad que sufren de mantener su capital.

            Sin embargo, los débiles no pueden realizar avances tecnológicos sin más, dependen de una inversión económica para poder desarrollar sus ideas. Esta inversión de capital viene dada por los poderosos, que poseerán la tecnología para la que han invertido. Entonces, para que la tecnología evolucione, se necesita de un combustible, el dinero.

            Pero los avances en la tecnología tienen más beneficios que defectos. Han mejorado notablemente nuestra calidad de vida y  han permitido el aumento de la población, entre otras cosas. Aún así, la tecnología sigue siendo disfrutable para unos pocos, y dominada por una minoría ínfima. Los avances tendrían que destinarse para suplir las necesidades de la población de todo el planeta. El hambre en el mundo se podría erradicar con la tecnología de la que disponemos, ¿y porqué no se hace?, por que no sale rentable. Así, la tecnología no borrará sus defectos hasta que afecte a todo el mundo por igual.

            

domingo, 11 de diciembre de 2011

LA IGNORANCIA ES SORDA

“Ojos que no ven, corazón que no siente”, un refrán que seguramente todos habremos escuchado alguna vez y con bastante razón, ya que si no conocemos un hecho o no percibimos un suceso, no podemos de ninguna manera cosechar ningún sentimiento hacia ese hecho o suceso. Pero, y si se nos ocurriese darle la vuelta al famoso dicho?. Obtendríamos lo siguiente: “Corazón que no siente, ojos que no ven”, y lo curioso es que tendría también un mensaje con mucha razón: si algo no llama nuestra atención o no nos produce ningún sentimiento, nos pasa desapercibido.

Se dan muchas situaciones en las que se aplica el primer refrán, cuando a alguien no le contamos toda la verdad para que no se sienta triste por ejemplo, es decir, cuando mentimos. Pero el refrán modificado también cobra vida en nuestro día a día. Con frecuencia escuchamos y vemos tragedias por medio de los telediarios, periódicos y radio, pero parece ser que hemos sido inmunizados, ya que lo único que hacemos es hacer un comentario diciendo la pena que sentimos al escuchar la mala noticia, porque… no es lo mismo verla que vivirla.

Cuando abrimos el periódico y miramos las esquelas, generalmente no nos produce ningún tipo de sentimiento, incluso podemos sentir indiferencia. Pero si echamos una ojeada detrás del trozo de papel donde está escrito el nombre del fallecido, podremos observar a una familia destrozada por la pena. Aunque, como antes he dicho, no es lo mismo verlo que vivirlo. Si nos ocurre la desgracia de que un familiar muere, seguramente nos encontraremos en la misma situación que la familia descrita anteriormente.

Entonces, ¿que refrán se adapta mejor a la realidad?. Los dos son muy parecidos en un papel, pero tienen significados muy diferentes. Si aplicamos los dos refranes a una mala noticia que ha ocurrido nos dicen lo siguiente:

-Con el primero al no tener conocimiento de que haya pasado , no nos produce ningún sentimiento.

-Con el segundo al sernos indiferente, no le daremos importancia, quizás nos entre por un oído y nos salga por el otro.

En conclusión, podríamos decir que los dos refranes tienen el mismo grado de razón, aunque ante un mismo hecho, nos darán diferentes resultados según al aplicarlos.

Pero, refiriéndonos al primer refrán, ¿podríamos decir que la ignorancia conduce a la felicidad?. Es un tema que daría mucho de que hablar, porque verdaderamente el no enterarnos de malas noticias nos evita sufrimiento y nos hace ganar felicidad, porque la ignorancia es sorda, pero ¿podría una persona ignorante ser verdaderamente feliz si no puede libremente escoger cuál es su camino hacia la felicidad?. Aún así, aunque estuviésemos viviendo en ignorancia y fuésemos mucho más felices, nos perderíamos muchas cosas preciosas que da la vida, y eso también sería muy triste. ¿Es verdaderamente feliz el pájaro enjaulado y bien cuidado que no conoce el mundo exterior?¿Y si lo conociese?

Entonces, no ver, no sentir algunas cosas en casos concretos puede que nos ayudase a ser más felices, pero no puede servir de pretexto para ser indiferente a la vida que siempre tiene su cara y su cruz.

domingo, 13 de noviembre de 2011

LA VIDA ES UNA MUERTE SEGURA

¿Qué es la muerte? La muerte es científicamente hablando, la cesación o término de la vida, pero ¿es simplemente eso?,¿es así como la concibe todo el mundo?.La mayoría de las personas piensan que es la muerte es algo inherente a la vida. Eso es cierto desde el punto de vista científico, pero ¿y filosóficamente hablando?

No todos ven desde el mismo punto de vista subjetivo lo que es la muerte. Se puede contemplar desde muchos ángulos y la religión es uno de ellos. En la mayoría de las religiones no se ve la muerte como una desgracia, sino como un paso que hace estar más cerca de Dios. Desde este punto de vista se contempla al ser humano como un ser finito, que muere. En contraposición, el único ser infinito es Dios. Esto enlaza con el concepto de contingencia, que explica que nuestra razón de ser no depende de nosotros al ser seres creados, es decir que el ser humano puede existir o no, pero en cambio Dios no puede no existir, siendo un ser necesario.

Sin embargo tener conciencia de la muerte es diferente de aceptarla. Ya nuestros primeros antepasados daban culto a los muertos, dando esto a entender que se empezó a aceptar la muerte como algo más que la simple cesión de la vida. Este contexto podría haber dado origen a las primeras religiones, donde la muerte cobra un importante papel al tratarse de algo desconocido para el hombre, algo que se trataba de explicar mediante cosas mágicas, mitos y conceptos sobrenaturales. Hoy en día, las religiones no son tan arcaicas, pero uno de sus puntos con más importancia sigue siendo el de explicar lo que ocurre después de la muerte, que cuando llega, la vida no se acaba, que continua en algún otro sitio, pero de forma diferente.

Pero el concepto de muerte no solo está presente en los seres humanos. La mayor parte de los animales no le dan importancia a la muerte, cuando ocurre ha ocurrido sin más, aunque algunas especies, como los elefantes, sin llegar a concebirla tal como lo hacemos nosotros, tienen una actitud más social. Cuando uno de los miembros de la manada resulta herido, el resto le acompaña hasta que le llega su fin.

En la filosofía de Platón se han basado algunos de los conceptos de la religión cristiana.. El dualismo platónico, ha servido para hablar de la idea del cuerpo como una cárcel del alma, como un revestimiento accidental e indeseable del espíritu. A la hora de la muerte el alma perdura Todo esta importancia a la muerte por parte de la religión da lugar incluso a días de festividad en memoria de los que ya han muerto (el Día de Todos los Santos).

Hoy en día la sociedad occidental “endulza” la muerte y todo lo relacionado con el envejecimiento. La sociedad occidental oculta el dolor y la muerte frente a otras zonas como África, donde la muerte se contempla como un proceso natural, un eslabón más de la naturaleza, del ciclo de la vida.

Pero la muerte no sufre el mismo efecto si se produce en un hombre de avanzada edad que si se produce en uno joven. La muerte es algo natural dentro del ciclo de la vida, pero se convierte en algo extraño o incluso irracional si acontece cuando no debería suceder (niños, adolescentes ,etc.)

En conclusión, la muerte es algo ineludible, por lo que parafraseando a Sabater deberíamos preocuparnos por la “Vida Eterna” dado que la vida es una muerte segura, aunque ello no nos puede conducir a desaprovechar vivir nuestro presente.