Mostrando entradas con la etiqueta María Gámez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta María Gámez. Mostrar todas las entradas

domingo, 18 de marzo de 2012

Libertad, un derecho básico humano arrebatado

Dicen que todos somos libres; libres de pensar y decir lo que queramos, libres de vivir a nuestra manera, libres de hacer lo que nos plazca... esto es verdad hasta cierto punto. Vivimos en una sociedad en la que nuestras libertades están limitadas por una serie de normas y leyes, las cuales veo bien, pero hay lugares que esas leyes han sido creadas por la sociedad.
Sociedades en la que te discriminan por ir de una forma u otra vestido, esas sociedades te están quitando la libertad de vestir como a ti te gusta, como tú te sientes cómodo, y por el simple hecho de que te marginen, tu te sientes ahogado ya que esa libertad de expresión no la tienes, te la han quitado.
También está la libertad de querer a alguien independientemente de su sexo. Hay sociedades en la que los homosexuales viven sin poder expresar lo que son y lo que serán siempre. Pensarás que cómo puede pasar esto en el siglo veintiuno, pero en los países más religiosos, menos desarrollados y sobre todo los más problemático se dan este tipo de asesinatos a la libertad de las personas.
Con el simple hecho de decirle a alguien que se calle, le estás quitando el derecho de expresión, o con no dejar que tus hijos vayan a algún lado, que seguramente lo harás por su bien o porque crees que es lo mejor para ellos, ya les estás quitando esa libertad de ir donde quieran y hacer lo que quieran.
Tan solo he puesto un par de ejemplos muy claros pero hay miles de formas de quitarle la libertad a las personas. Las leyes no son las que nos quitan la libertad, son las personas con las que convivimos diariamente. Las leyes lo que hacen es que se pueda vivir mejor, sin altercados y sin problemas. Los más radicales dicen lo contrario, sin darse cuenta de que ellos mismos se quitan la libertad de vivir en paz, sin problemas con la ley. Nuestra sociedad disfruta con el constante maltrato a la libertad de los seres humanos incluso a veces se les trata peor que los animales, como a objetos, les da igual que a esa persona le duela o le siente mal. Todos, de alguna manera u otra, hacemos eso, quizá sin darnos cuenta o sin querer pero siempre o casi siempre le quitamos el derecho más básico o esencial a alguien, ese derecho es la libertad.

domingo, 11 de diciembre de 2011

¿Padecemos aquello que ignoramos?

Este refrán lo considero totalmente cierto por dos razones muy claras y que vivimos día en nuestra sociedad.

La primera de todas es que cuando te fijas en alguien que te gusta lo primero que haces es fijarte en el físico. Todo el mundo dice que no se fija en el exterior de las personas, pero yo digo… Si no nos fijamos en el exterior de las personas, ¿Por qué hay tanta discriminación a las personas feas, obesas, discapacitadas… en ese sentido? Nuestra sociedad, es una sociedad que valora más un buen físico que un buen corazón. Un claro ejemplo de esto son los desfiles de moda: modelos guapas y espectaculares lucen sus cuerpos orgullos de ser “perfectas” pero, ¿tienen igual de bonito el corazón que la cara? Algunas lo tendrán pero creo que la mayoría no.

Entonces los ciegos, que no pueden ver el físico de las personas, ¿no tienen derecho a enamorarse? Tienen el mismo derecho que los videntes, pero ellos valoran más los sentimientos y el corazón de las personas que les rodean. Todos deberíamos aprender un poco de ellos y no ser tan críticos con el aspecto de una persona porque esté más rellena, porque tenga gafas, tenga aparato…

Todo el mundo sabe que una cara bonita gana más que una persona bella de corazón a primera vista porque juzgamos las cosas sin conocerlas. Hacemos esto porque los sentimientos no se ven a simple vista sino que tenemos que conocer a esa persona para ver sus intenciones.

Creo que si todos nos pusiéramos una venda en los ojos y tuviésemos que conocer a otras personas, seguro que no nos pararíamos a hablar con ellas sino que la palparíamos para tener una idea de su físico.

Por otra parte están las desgracias que pasan fuera de nuestro alcance. Si, podemos sentir lástima o pena incluso nos podemos sentir mal, pero nunca sabremos lo que se siente hasta que no lo veamos con nuestros propios ojos o lo sintamos. También es cierto que no todo el mundo es así, hay personas que realmente lo padecen e intentan hacer lo que está en sus manos por aportar un poco de ayuda. Otras sin embargo no hacen nada aunque digan que les preocupa el asunto.

Debemos intentar quitarle la veracidad a este refrán, porque sino creo que a las personas que se les aplique no les va a ir tan bien como a las personas que no les hace falta ver para sentir.

En conclusión, no se padece aquello que se ignora.

lunes, 14 de noviembre de 2011

TEMOR A LO DESCONOCIDO

La muerte es algo que ha producido temor al ser humano desde que este tiene conciencia de sí mismo. La muerte es a la vida como la sombra es al cuerpo que la proyecta. Del mismo modo, la muerte sigue a la vida como tu sombra te sigue allá donde vayas, incansable, conformando la cara y cruz de una misma moneda. Sin embargo, no es algo que tengamos presente de forma continua, sino que nos asalta cada vez con más frecuencia cuanto más cerca la sentimos, bien porque nuestra vida avanza y cada vez notamos más próximo su final; o bien cuando asistes a la muerte de alguien cercano. Es en ese momento cuando reaparece la certeza de nuestra mortalidad, invadiéndonos de ese modo sensaciones de miedo, rechazo, impotencia y al mismo tiempo el deseo de aprovechar cada momento de nuestra vida; reaccionando de este modo a los dos grandes interrogantes que nuestro propio fin nos plantea: ¿Cuándo llegará? ¿Habrá algo mas allá?
El hombre está incómodo con la idea de que algo de su existencia escape a su control. Necesita dominar cuanto le rodea para seguir considerándose el ser vivo que impera en el universo aún cuando esta sea algo todavía muy desconocido para él.
La muerte, nuestra muerte, parece un gran enigma que no conseguimos descifrar debido a la ausencia de experiencias y conocimiento de este fatal desenlace al que estamos irreversiblemente condenados.
¿De qué se ha valido el ser humano para intentar explicar esta incertidumbre? A lo largo de la historia, y a través de la filosofía y la religión, ha intentado desarrollar un malla de teorías que tratan de facilitarle una mayor sensación de vida eterna, en algunos casos, y, en otros, ha llegado a la conclusión que no dispone de mayor verdad que la que le facilitan sus conocimientos experimentales.
Hay teorías que defienden que solo existe la vida terrenal y que la muerte supone el fin de esa existencia terrenal y que no hay nada después. Por otro lado hay teorías que defienden la existencia de dos dimensiones: la material y la espiritual.
Creo que la segunda es más acertada ya que los sentimientos no son algo material y que sin embargo, están ahí, en nuestro interior.
Entonces, ¿por qué tememos a la muerte? Es parte de la naturaleza del ser humano temer a lo desconocido, y no hay enigma más profundo como el que supone aquello que hay más allá de esta. Hay teorías que intentan responder esta incógnita pero nadie la sabrá responder hasta que no le llegue su hora, y cuando esto ocurra, ya es imposible transmitirlo a nadie.
No hay que temer a la muerte puesto que algo tan maravilloso como es la vida no se puede desperdiciar temiendo algo que desconocemos, incluso pensando qué habrá después. Además de que es una experiencia que jamás volveremos a experimentar y, ¿por qué temerle a una nueva experiencia? Y si la muerte no es el fin de la existencia humana no tenemos por qué preocuparnos de ella.
Y para acabar esta disertación me gustaría lanzar una pregunta al aire, ¿no será mejor buscarle sentido a la vida desde el primer momento para que, de esa manera, cuando nos llegue el final, sea cuando sea, podamos decir que hemos tenido una vida plena como personas?