Mostrando entradas con la etiqueta Ver. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ver. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de diciembre de 2011

OJOS QUE VEN, CORAZÓN QUE SIENTE.

Este refrán popular que tantas veces hemos oído decir, pero que tan pocas veces le hemos hecho caso y hemos ignorado, nos transmite que una persona no puede sentir por nada que no ha visto, ya que lo desconoce.

Yo personalmente, estoy de acuerdo con este refrán en su totalidad, ya que sí que es verdad que si no ves algo no lo sientes, pero también es verdad que otra persona que si ha visto algo te lo puede transmitir tal y como ella lo siente y contagiarte ese sentimiento, de modo que, aunque no lo hayas visto, si lo siente tu corazón, aunque no de la misma manera que si lo hubieses visto. Lo sentirías de una manera algo más abstracta, pero como no lo has visto no lo puedes sentir igual que él.

Voy a ejemplificar este refrán para que se entienda lo que quiere decir exactamente y de una manera más clara.

Un buen ejemplo de este refrán, sería que en una noticia veamos un asesinato que ha pasado lejos de nuestro alrededor, y por ese mismo motivo no nos importa mucho o decimos “¡qué pena!” pero se nos olvida a los cinco minutos de haberlo escuchado, como no lo hemos visto, no lo sentimos. Pero para que se cumpliera este refrán, lo primero es sentirlo con el corazón e imaginar cómo lo tiene que estar pasando la familia de la persona que ha sido asesinada y una vez que lo hayamos sentido, ahora sí que comprenderemos a esa familia triste.

Otro buen ejemplo sería una persona que ha engañado a su novio/a con otra persona y si ésta no lo ha visto, al principio no va a sentir nada por ese engaño que tanto le dolería si supiese de su existencia, pero poco a poco va a sentir el corazón de la persona que ha engañado y pueden parar dos cosas: la primera es que poco a poco se le vaya notando a la persona que ha engañado, en su forma de actuar o en su forma de comportarse con su pareja o la segunda es que por los remordimientos que te cause ese engaño a tu pareja termines diciéndoselo y pidiendo perdón. Por eso muchas veces es mejor no saber las cosas que te pueden hacer daño o esperar un tiempo hasta que el dolor sea menor y entonces poder decírselo a esa persona afectada.

Pero para verificar este refrán del todo, digamos: " ojos que ven, corazón que siente", es la misma frase pero positivamente. En esta frase vemos que es cierta también, por los que si ves algo lo sientes.

De este modo concluyo esta disertación diciendo que este refrán es cierto y estoy de acuerdo con él.

Ver para sentir, sentir para ver.

¿Cuántas veces vemos las noticias, niños muriéndose de hambre y nos ponemos en su situación? ¿Y cuántas veces no queremos mirarlas para no ver a esos pobres niños?

Sentir se define con más de 14 significados aunque en la realidad abarque muchos más. Es una palabra muy amplia, y sin su significado nuestro mundo no tendría ningún sentido. Necesitamos sentir, para poder amar, para poder ser felices,…

Existen muchas clases de sentimientos y muchas maneras de sentir, tantos como personas se encuentran en el mundo, cada uno los sentimos por algo, por alguien. Sin embargo en muchas ocasiones no queremos sentir, en las que desearíamos carecer de dichos estados y ahí entra el ver, ver para creer, para darse cuenta, en definitiva para sentir.

Ver nos sirve para creer en muchas ocasiones, en casi todas sus definiciones muestra la palabra percibir, percibir por la vista es lo que comúnmente se piensa, pero se puede ver de muchos tipos, es decir, en mi opinión si sientes, puedes ver de alguna forma todas las cosas sin utilizar exclusivamente la vista.

“Ojos que no ven, corazón que no siente.” Frase que remarca lo ya comentado, si no vemos las injusticias, lo q no queremos sentir, pensamos que no existen. Este es un pensamiento totalmente falso, ya que si con el mismo ejemplo de las noticias, tú no ves la imagen por los ojos, pero tu corazón lo siente y lo ve. Es decir, pienso que no son solo los ojos los que ven, sino que en numerosas ocasiones ve más el corazón.

“Corazón que no siente, ojos que no ven”. Me parece que sigue siendo errónea, por lo mismo de antes, los ojos muestran, pero el corazón ve y ese ver es el que produce el sentimiento y nunca se puede dejar de ver con el corazón.

La frase correcta para mí, sería: “Corazón que ve, corazón que siente”.

sábado, 10 de diciembre de 2011

¿Ver o sentir? ¿Sentir o ver?


 Todos conocemos el refrán : “ojos que no ven, corazón que no siente”. ¿Quién no lo ha oído alguna vez? Pero, ¿acaso nos lo hemos planteado? ¿Es la ceguera lo que mitiga el sentimiento, o por el contrario la insensibilidad nos hace ciegos?
Lo cierto es, que en mi opinión, ambas afirmaciones son ciertas. Todos los días en el mundo se comenten una y mil atrocidades: robos, asesinatos, violaciones, atentados… Probablemente no nos enteremos ni de la mitad de las cosas malas que ocurren a nuestro alrededor. Por lo tanto, si no nos damos cuenta de ello, no podemos intervenir, ni tampoco lamentarnos. Ojos que no ven, corazón que no siente.
Pero, ¿acaso no nos damos cuenta de muchas otras cosas? La globalización hace posible que la información procedente de todo el mundo llegue a nuestro hogar, y aunque no todas, podemos ver muchas de las atrocidades que he mencionado anteriormente. ¿Y qué sentimos? ¿Compasión? ¿Y de qué sirve la compasión? No basta sentir pena por las personas que sufre, no si después apagamos el televisor y salimos a la calle a dar una vuelta como si nada hubiera pasado. No si cuando te encuentras a un indigente por la calle te cambias de acera. No si sencillamente cierras tu corazón para que tus ojos descansen. Ahora has visto, pero no quieres sentir. Y quien no quiere sentir, ciertamente no siente. Estas personas también son ciegas, y su ceguera es algo mucho más grave, porque es totalmente voluntaria.
No es necesario ir muy lejos para observar comportamientos de este tipo. Seguramente en nuestro entorno más cercano podemos encontrar ciegos de las dos modalidades. Es más, también nosotros podemos ser ciegos. Si una persona cercana a nosotros está deprimida, habrá quien no se dará cuenta, porque no es muy observador, y habrá quien se dará cuenta pero no hará nada para remediarlo. El mérito es para las personas que se acercan a preguntarle que le ocurre.
¿Por qué tenemos tanto miedo de actuar? El que no ve no tiene culpa de nada, hay personas que son más sensibles que otras, y quizá, si el que no ve viera, actuaría. Pero los que ven y corren en dirección contraria seguramente lo hagan motivados por el miedo. Como si alguien pudiera criticarnos por ofrecer nuestra ayuda, o quizás temamos no estar a la altura de las circunstancias que se presenten.
Es cierto que no es fácil, no podemos pretender que vamos a cambiar el mundo con nuestra actuación, porque no somos nada, solo un ser vivo más perdido en un oceano de vida. En este sentido, no podemos dejar que lo que pasa en el mundo nos afecte. Si pudieramos sentir todo el dolor de todas las personas que sufren en cualquier lugar, nos quedaríamos helados, sin poder movernos, sin poder hacer nada, así que estaríamos en la misma situación de pasividad. No podemos romper a llorar cada vez que vemos un telediario, pero si ser un poco más empáticos, esto es ponerse en el lugar de las personas menos afortunadas. Solamente pararse todos los días durante cinco minutos y pensar que somos otra persona (alguien en un país en guerra, alguien sin familia, alguien muriéndose de hambre) nos ayudaría a crecer interiormente. Porque, a fin de cuentas, es muy difícil, por no decir imposible, luchar por una causa con la cual no te sientes identificado.
También es necesario remarcar que, en ocasiones, la mejor ayuda que podemos ofrecer al mundo es abrir los ojos de los demás. Si sabemos que hay alguien cercano que o bien no ve, o bien no quiere ver, entonces intentemos que vea.

No queda mucho más por decir, sencillamente hay que plantearse una cuestión:
¿Qué clase de persona queremos ser?  Es peligrosamente fácil mirar para otro lado, olvidar lo que vemos para evitarnos dolor, pero, ¿qué sería del mundo si todos pensáramos así?
Una persona no hace nada, un millón sí. ¿Vamos a ser parte de ese millón?