Cuando nos preguntamos sobre la libertad, sobre hacia dónde vamos, sobre que será lo siguiente, qué es lo que hay más allá...son cuestiones por las que podemos reflexionar o no y podemos buscarles respuestas, cada una de ellas distintas, según la persona que medite sobre estos asuntos.
¿Podriamos encontrar un punto en común a cada una de estas cuestiones?, cuestiones, preguntas diferentes..pero con un punto en común relacionado con un destino, un destino basado en una serie de normas, y, ¿quién crea esas normas?.
Cada región tiene sus conjuntos de normas y leyes que deben respetarse en esa zona, pero ¿si esas leyes son la base para que la cuidadanía funcione mejor y pueda desarrollarse, no deberían ser las leyes las mismas en cada lugar?
Un ejemplo práctico es lo del tabaco, como en algunos países ni siquiera está permitido fumar por la calle y en cambio en países como en España da igual que un policía vea a un menor fumando.
O el hecho de la pena de cárcel. Recuerdo el verano pasado el tema del asesino de Oslo, y había quejas porque allí los años máximos de cárcel eran pocos.
Y esto me lleva a pensar, ¿ habrá algo más allá del sistema judicial, de los valores que hagan que las leyes sean distintas en cada país?
En América está permitido el tener armas en una casa y poder utilizarlas si alguien que no quieres entra en tu casa, ¿ a quién beneficia eso?. A los comercios que venden armas. ¿ Y si eso está aprobado por el Estado?, parte de ese dinero irá al Estado.
En el caso del tabaco de antes, nos dan un paqete que pone que fumar mata pero nos lo venden igualmente, todo porque beneficia al Estado.
Quizá sea algo rebuscado pensar así, pero ya los filósofos antiguos nos decían que todo lo que rodea el sistema judicial está relacionado con la filosofía y en cierto modo es así, ya qie ese concepto nos hace debatir sobre muchas cuestiones.
Sabemos que aunque queramos admitirlo o no el beneficia de dos personas está por encima que la desgracia de una, y esto es asi..por lo que tal vez, en lugar de juzgar el sistema judicial deberiamos hacer una autocrítica sobre nuestros valores humanos, porque, ¿es posible un buen sistema judicial sin unos valores humanos inculcados?
Mostrando entradas con la etiqueta sistema judicial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sistema judicial. Mostrar todas las entradas
domingo, 17 de junio de 2012
LA JUSTICIA, ¿JUSTA O INJUSTA?
La justicia según el diccionario de la Real Academia
Española es: “Dar a cada persona lo que le corresponde” Pero a mi esto me
parece erróneo.
Pondré un
ejemplo: Yo trabajando mucho sacrificando muchas cosas, consigo el dinero
suficiente para comprarme una pistola. Pero con ella pierdo la razón, y soy un
peligro público, así que se la doy a alguien para que me la guarde. Y tras un
tiempo, aún sin haber recuperado la razón, le digo que me la devuelva.
Según
esta definición, sería justo que me la devolviese. Pero si yo mato a una
persona con ella, ¿sería justo que ese alguien que me guardó la pistola y que
quería y podía evitarlo no lo haya hecho? Pues, por ello yo no considero esta
definición como idea de justicia.
La justicia es algo necesario para
el buen funcionamiento del país, ya que
sin ella todo el mundo abusaría de su libertad y condicionaría la de los
demás.
Yo considero que la justicia no es
del todo justa. Y aquí está el caso de Marta del Castillo: Miguel Carcaño
(culpable de asesinato y desaparición de la joven) iba a ser imputado a 52 años
de cárcel, que al final se quedaron en 20, y que se quedará en 7 si presenta “buen comportamiento”
En
otros países te pueden condenar a cadena perpetúa e incluso a pena de muerte.
Yo estoy en contra de la segunda, ya que te rebajas al nivel del otro; pero no
veo justo que allí la pena sea fija (en el caso de la cadena perpetua) y aquí
se reduzcan los años así como así. Yo pienso que por buen comportamiento puedes
quitarle unos meses, pero no 13 años; porque el daño que has causado a la
familia de la vuelta no tiene vuelta atrás.
Y
bueno, también el hombre al que fuimos a ver su juicio, salió muy contento,
porque incluso él sabía que tenía que
haber sido condenado a más tiempo.
Y es que la justicia es subjetiva,
porque los jueces son personas, y no hay personas completamente objetivas.
Puede que en lo que ellos crean que son objetivos a otras personas les parezca
muy subjetivo.
Otro gran problema de la justicia es
la lentitud. Tras una denuncia pueden pasar meses, incluso años, para que se
celebre el juicio. Y no es lo mismo hacer un juicio de un homicidio que se
cometió unas semanas antes, a juzgar por el que se cometió dos años antes. Y por ello yo pensó que debería haber más
jueces, ya que somos uno de los países que menos jueces tiene por ciudadano.
Pero comparando la justicia que hay
ahora con la que había hace algunos años, la que tenemos está muy bien, eso
significa que vamos mejorando; por lo que puede que dentro de unos años sea más
justa.
Así
que lo que tenemos que hacer es esperar y aprender de nuestros errores.
En España: justicia light
Las justicia la podemos entender de dos maneras: 1ª Como institución social; conjunto de órganos
que constituyen el poder jurisdiccional del Estado, y cuya función consiste en
aplicar las normas de derecho, ya para declarar y proteger los derechos
subjetivos cuando son desconocidos, ya para sancionar la violación de las
mismas. 2º Virtud moral; hacer lo que es correcto y decir lo que es de cada uno
por méritos o necesidades.
En su significado ético y filosófico es el respeto de los
derechos de cada uno. Es la regla que preside las relaciones sociales entre
individuos. La justicia presupone el
derecho y sin el no hay justicia. La balanza que simboliza la justicia expresa
ese equilibrio entre los derechos y los deberes que debemos seguir.
Pienso que la justicia es necesaria para la estabilidad de
un país, ya que ellos dicen que antes de tener capitales, es necesario tener
una base que en este caso es la justicia y, que sin ella, nosotros mismos nos
podemos dar cuenta de que un país sin justicia aun que por lenta que sea ella,
siempre es necesaria. La justicia es la base de la convivencia y sin justicia
las relaciones entre las personas son bastante difíciles.
La justicia es necesaria, pero pienso que no siempre es la
justa para una buena convivencia. Opino que deberían cambiar muchas cosas para
que fuese realmente justa, ya que la sociedad va avanzando, el tipo de delito
va cambiando y da la impresión de que el código penal se quedo estancado en
otra época, es decir, las leyes muchas veces no son las adecuadas a los delitos
cometidos. Y nada más claro que el caso de Marta del Castillo, los casos de
corrupción y evasión de capitales… Sin ir más lejos, el otro día en el juicio
nos pudimos dar cuenta de lo poco que le afecto la pena impuesta por el juez al
acusado que salió de la sala muy sonriente. Por ello pienso que las penas a
veces son demasiado suaves y no se ajustan al delito, como es el caso de las
violaciones, terrorismo y corrupción política.
La objetividad absoluta, ¿existe?
Antes de comenzar esta disertación me gustaría diferenciar entre dos conceptos, entre la justicia como idea de equidad y razón, y el concepto de justicia como sistema judicial a la hora de aplicar unas leyes dentro de un país. Me centraré en este último ya que tenemos fresco el juicio de la pasada semana. La justicia dentro de un país tiene el objetivo de buscar una solución a los conflictos de la sociedad conforme a unas leyes previamente establecidas, y aquí me preguntó: ¿Como sabemos que esa solución es la correcta? Y es más: ¿Acaso hay siempre una solución correcta? ¿Para cada conflicto hay una solución 100% justa? Según el sistema judicial, sí. En el código penal se establecen las leyes, de forma que a cada conflicto le corresponde una determinada pena de forma proporcional, cuanto mayor es el delito mayor es la pena. Pero, en mi opinión, de acuerdo al concepto de justicia como idea de equidad, de dar a cada uno lo que merece creo que no siempre se da una solución que satisfaga a todos. A veces, no es posible. Pongo un ejemplo, imaginemos el caso de un asesinato, al criminal le podrán la pena correspondiente de acuerdo a la ley, pero a los familiares de la víctima, cualquier indemnización o el hecho de que el culpable cumpla la pena, no sustituirá su pena. En ningún caso, ambas partes, principalmente los familiares de la víctima, quedarían satisfechos tras la solución al conflicto. Y esto me lleva a cuestionarme: ¿Es subjetiva la justicia? La aplicación de las leyes es objetiva, pero cada uno puede tener su propia idea de justicia. En el caso anterior del asesinato, tras aplicarse una sentencia, el juez puede pensar que la solución ha sido la correcta, pero puede que a las partes implicadas no, por lo tanto la idea de justicia es subjetiva. Para un tribunal, es muy difícil encontrar la solución correcta, a veces esta no existe como ya he comentado, no se trata simplemente de aplicar unas normas, se trata de buscar lo mejor para la sociedad. Las leyes son interpretadas por los jueces y es aquí donde radica la importancia de estos. Las leyes pueden ser objetivas pero la interpretación, es determinada por cada juez conforme a sus valores, creencias, experiencias... Por lo tanto la sentencia en un juicio, no deja de tener un matiz subjetivo.
Respecto a la experiencia del juicio, me sorprendió que el culpable abandonase la sala con una sonrisa en la cara. No parecía arrepentido lo más mínimo. Sin entender de leyes, me pareció escasa la pena, no es si merecía un mayor castigo, es que de acuerdo a como abandono la sala, me dio la impresión de que si se le vuelve a presentar la ocasión de delinquir, probablemente vuelva a hacerlo. Como ya he comentado, la idea de justicia que cada uno tenemos es subjetiva.
La injusticia no solo está presente en los delitos, si no que puede estar en general en el mundo, en la vida... ¿Quién no ha dicho alguna vez "que injusta es la vida"? Más allá de leyes, sin haber delito, sí que hay un conflicto o problema y se precisa de una solución, Por ejemplo, la desigualdad de recursos del planeta, en algunos sitios predominan los lujos y en otras partes no pueden hacer frente a sus necesidades básicas. Esto es injusticia, y precisa una solución. En ocasiones abusamos del término justicia, reclamando por ella, sin darnos cuenta de que somos afortunados y deberían ser otros los que clamasen por ella.
En conclusión, la justicia engloba la idea de equidad y razón, y es subjetiva de cada persona. La justicia también hace referencia al poder judicial de un país, que es el encargado de dar soluciones lo más correctas posibles a conflictos en la sociedad, buscando lo mejor para ésta. A veces encontraran la solución correcta y otras no, dependerá de la subjetividad de cada uno, pero será la correcta de acuerdo a las leyes. La justicia y la injusticia están presentes en nuestro día a día sin que nos percatemos muchas veces, no únicamente en los delitos.
sábado, 16 de junio de 2012
La ironía de la justicia
Como diría, aproximadamente, el protagonista de una conocida película:
Está disertación se la dedico a la señora Justicia en honor a las vacaciones
que se está tomando. Una frase muy directa, es cierto, pero en ella se puede
resumir tanto de que voy a hablar (la justicia, el sistema judicial actual) y
la opinión que me merece.
La Justicia surge de la necesidad del ser humano de mantener la
armonía entre los integrantes de las sociedades; y establece un ambiente
propicio para las relaciones entre personas
e instituciones, tratando de controlar los comportamientos de ambas
partes. Esta es la forma de describir la justicia según un diccionario, y
seguro que todos estaríamos de acuerdo con esta definición. Ahora bien;
llegados a este punto debemos hacernos la pregunta: ¿Hay justicia hoy día?
Si la situación actual la comparamos con la de hace siglos, o incluso
si nos remontamos hasta hace unas décadas, podemos decir que sí, en la
actualidad el sistema y la sociedad en general es más justo. Sin embargo esto
no quiere decir que haya justicia en sí. Para ello me remito a dos casos muy
conocidos por todos nosotros. Hablo de los casos de Marta del Castillo y el
cierre de Megaupload. En el primer caso, por un asesinato y varios años de
juicios, los responsables por poco quedan en libertad, mientras que en el
segundo caso, por la creación de una base de archivos en internet, la condena
asciende a 50 años. Éticamente se podría pensar que es una situación completamente
injusta. Sin embargo jurídicamente sí es justo. Estos casos se han resuelto
nada más y nada menos que conforme a la ley.
Esto lleva a la formulación de otra pregunta: ¿Quién tiene la culpa de
este tipo de situaciones generalmente vistas como injustas? Desde mi opinión;
el sistema judicial y la propia ley. Es verdad que ambos tratan de dar la mayor
justicia posible, recurriéndose a conceptos como la presunción de inocencia; el
hecho de no tener que demostrar la inocencia, sino la culpabilidad. Es una
medida que sí es justa en el sentido de que se aplica a todos por igual y da
más posibilidad al acusado de no ser condenado. Pero hay veces que este tipo de
medidas excede el límite de la propia justicia. En cierto modo llega a defender
al culpable y en muchas ocasiones, dejarle en libertad. ¿Qué ocurre entonces?
Una medida justa, como esta presunción de inocencia, ha servido para crear una
situación injusta, la liberación del culpable. Desde luego un sistema que trate
de ser justo no debe permitir que este tipo de casos se produzcan.
Por otro lado este sistema está manejado lógicamente por personas,
pero la naturaleza del ser humano se caracteriza por errar, y esta cualidad,
por desgracia, se da con bastante frecuencia en el ámbito jurídico. Con esto no
pretendo decir que sea conveniente que el sistema esté controlado por máquinas,
etc. Simplemente remarcar el hecho de que el propio sistema se equivoca.
En resumen, vivimos en un mundo que indudablemente ha mejorado muchísimo
a lo largo del tiempo, y estamos en cotas altas de justicia. Aún así, hoy día
se siguen produciendo situaciones injustas provocadas por el propio sistema que
trata de defender la justicia. Ahora solo es cuestión de darnos cuenta de ello
y poner empeño en cambiarlo.
miércoles, 13 de junio de 2012
¡Protesto, Señoría!
La libertad es
algo de lo que se ha debatido abiertamente a lo largo del curso en numerosas
ocasiones. No obstante, a la hora de hablar del sistema jurídico, es un término
que acude rápidamente a la cabeza.
Nuestra sociedad
(y cualquier otra que se precie) está regida por una serie de normas, que deben
ser cumplidas para garantizar una convivencia sana y segura. Cuando alguien
incumple esas normas, es el poder judicial el que debe encargarse de imponer
las sanciones pertinentes para garantizar el cumplimiento de la legislación. Lo
primero que uno se plantea es si realmente es posible que una persona o grupo
de ellas decidan el destino y el castigo de otra. En la misma ley existen una
serie de condenas aplicadas a las diferentes faltas, pero la situción no suele
ser tan simple. Al cometerse una infracción de más o menos gravedad siempre hay
ejecutores, complices, víctimas, testigos… de manera que es la función de los
jueces y del resto de los escalafones dentro del sistema judicial establecer un
orden y determinar quien es culpable y quien inocente.
En nuestro país,
como supuestamente debe ser en la mayoría, se trata de garantizar la total
imparcialidad del juez así como un análisis objetivo (dentro de lo posible) de
la infracción cometida. Pero, ¿es esto así realmente en todos los lugares del
mundo?
En numerosos sistemas judiciales,
afortunadamente en la mayoría, predomina el principio de presunción de
inocencia: alguien es inocente hasta que se demuestre lo contrario. No es
posible condenar a alguien sin pruebas de que ha hecho algo, de manera que la
libertad se conserva hasta que se encuentran evidencias. Desgraciadamente, en
ciertos países predomina el principio opuesto. Por el mero hecho de recibir una
acusación, la persona es culpable y ha de luchar por demostrar su inocencia.
Además, el hecho de ser culpable posibilita su encarcelamiento hasta la
celebración de un juicio, cosa que puede derivar en años de cárcel sin motivo
ni condena definida. La vida de muchas personas se consume entre barrotes de
hierro sin que ni siquiera hayan tenido la ocasión de defenderse. Es posible
que algunas sean culpables, pero sigue siendo una afrenta a la dignidad humana
el encarcelamiento sin un juicio justo y objetivo.
Pese a que estar
entre rejas ya debe de ser algo bastante horrible, no es lo peor que puede
pasar en ciertos sistemas. Siempre a existido el debate de hasta que punto es
justo castigar a alguien por algo que ha hecho. En nuestra sociedad más
cercana, los derechos humanos son respetados con bastante minunciosidad, pero
de nuevo esto no es siempre así: Países en los que a los ladrones les cortan las manos, a los violadores los
castran, predomina la ley del talión, o se puede aplicar incluso la muerte o la
cadena perpetua.
Llegando a este punto,
¿es lícito aplicar a alguien su propio delito como condena? ¿Es moralmente
aceptable matar a un asesino? Eso obviamente depende del punto de vista del que
se mire, pero cualquiera con un mínimo de integridad moral responderá que no.
¿Con qué derecho se acusa a alguien de asesinato si después se le asesina?
¿Cómo puede el estado criticar algo que él mismo hace? Porque, cuando un juez
condena a alguien a muerte, ¿quién condena al juez? ¿Quién condena a las leyes
por permitir una muerte más?
Igual de cuestionables
me parecen la ley del talión y la cadena perpetua. La ley del talión es
nuevamente castigar a una persona con su error, sería el mismo caso que la pena
de muerte. La cadena perpetua me parece algo inhumano, ya que supone asumir que
una persona no va a aprender jamás de sus errores, no va a ser nunca capaz de
avanzar, de arrepentirse, de enmendarse. Supone no perdonar. Es obvio que no se
puede (o no se debe) liberar a alguien que se sabe que no va a dudar ante la
ocasión de volver a la vida delictiva, y sin embargo esto se hace. Personalmente creo que si todos los
presos se sometieran a una evaluación psicológica de manera periódica se
obtendría una idea bastante clara del momento adecuado para su vuelta a la
sociedad. No se debe privar a alguien de su libertad de por vida, casi sería
más misericordioso quitarle la vida, pero tampoco es acertado dejar escapar a
alguien que aun no está preparado para ello. En mi humilde opinión, todo
sistema judicial, o de cualquier otro tipo tiene infinidad de fallos, por el
mero hecho de estar diseñado por humanos. No obstante creo que con un trato más
personal y dejando un poco de lado el sistema de leyes sería más fácil decidir
si alguien es inocente o culpable, si alguien puede o no recuperar su libertad.
¿Existen personas con objetividad suficiente para llevar a cabo tan ardua
tarea? Por el bien de todos, espero que sí.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)